18 dic. 2008

LA VACA ROBOT

A. CUEVAS
(artículo publicado en la revista digital EnREd)




Uno de los problemas que se pretende resolver desde la filosofía de la tecnología es la naturaleza de los artefactos tecnológicos. Los artefactos biotecnológicos manifiestan una naturaleza híbrida (artefacto y organismo biológicos) que hace difícil su caracterización empleando simples analogías como las propuestas para comprender otros objetos creados por los seres humanos. Al problema de distinguir entre el ámbito artificial y el natural, se añade la necesidad de abrir una nueva clase que haría referencia a la categoría artefactual, no física, sino biológica.

Los artefactos tecnológicos de los que habitualmente trata la filosofía suelen ser objetos de naturaleza física con una estructura característica que les permite llevar a cabo cierto tipo de funciones. La estructura y la función o funciones que han de llevar a cabo están vinculadas a través del diseño y uso que los seres humanos hacemos de esos artefactos. Sin embargo, los artefactos biotecnológicos realizan por sí mismos determinadas funciones biológicas, de las que los seres humanos podemos hacer uso modificándolas y adecuándolas a nuestros propósitos. Porque hay que tener presente que cuando hablamos de artefactos biotecnológicos no sólo nos estamos refiriendo a aquellos que son el producto de la ingeniería genética, una de las tecnologías contemporáneas empleadas en este ámbito, sino que el concepto engloba también a los productos resultado de procesos más tradicionales como por ejemplo la domesticación de animales y plantas, la producción de queso, vino o cerveza o la creación de las vacunas. El proceso de domesticación de plantas y animales, efectuado desde hace 11.000 años, ya habría dado lugar a modificaciones genéticas sustanciales en las diferentes especies; lo único que añade la biotecnología moderna es un mejor conocimiento de los procesos implicados en tal domesticación y alteración genética. Las consecuencias de nuestras decisiones tecnológicas nunca han estado tan previstas.

Un bio-artefacto también es diferente de un organismo biológico, fundamentalmente porque su existencia en el mundo depende de nuestra producción y uso. Los animales domesticados, como lo son las vacas, las ovejas o los perros, son el producto de la selección artificial intencional humana, y existen solamente en tanto en cuanto nosotros los hemos producido. Es decir, una vaca lechera es característicamente un bio-artefacto. Las vacas lecheras no pertenecen a una especie surgida a través de un proceso de selección natural (como las gacelas de Thompson). Sus antepasados naturales (no artefactuales) se extinguieron hace tiempo y las vacas lecheras pueden sobrevivir gracias a que nosotros las hemos producido y ahora mantenemos una cierta relación con ellas.

La domesticación como una técnica para producir bio-artefactos.

Cuando los seres humanos comenzaron a domesticar animales y plantas no eran conscientes de la complejidad de los mecanismos implícitos en los procesos que estaban llevando a cabo. Durante un primer estadio de la domesticación se mantuvieron animales en cautiverio con el propósito de disponer de recursos alimenticios sin la necesidad perentoria de cazarlos. Desde el momento en que los seres humanos comenzaron a mantener cautivos a estos animales realizaron un proceso selectivo, escogiendo entre las diferentes especies disponibles aquellas que reunían una serie de características interesantes. De hecho, hay muy pocas especies animales que hayan sido domesticadas. Y ello de debe a que hay una serie de rasgos que hacen que la domesticación de algunos animales sea más factible que la de otros. Entre esas características, probablemente el comportamiento gregario sea uno de los más interesantes. Por otro lado, es importante que puedan ser alimentados fácilmente por los seres humanos, lo que explicaría porque haya tan pocos animales carnívoros entre las especies domesticadas. También es importante que tengan cierta precocidad, valiéndose rápidamente por sí mismos sin necesidad de ser atendidos por sus progenitores o por sus cuidadores. Estos quizá sean los motivos por los que la mayor parte de los primeros animales domesticados como fuente de alimento fuesen mamíferos ungulados y gallináceas, ya que reunirían todos estos requisitos. Además, es importante que puedan reproducirse con facilidad en cautiverio y que los síntomas de celo consistan en actitudes obvias más que en rasgos poco evidentes. Por otro lado, aquellos animales gregarios y con una estructura jerárquica de dominación también son interesantes, ya que este rasgo permitiría que los seres humanos adoptasen el papel de animal dominante en el grupo. Y por último, aunque no menos importante, los animales propicios para ser domesticados deben manifestar una actitud poco temerosa hacia los seres humanos. Es así que, por ejemplo, aunque se ha intentado durante mucho tiempo domesticar zebras en África no se han obtenido resultados fructíferos debido a que estos animales, aún reuniendo parte de los requisitos, mantienen un comportamiento feroz hacia nosotros, siendo además una especie con una reacción de escape y ataque mucho más rápida que otros ungulados debido a su mejor visión periférica.

Cuando se comenzó a mantener en cautiverio aquellos animales, comenzaron a producirse al mismo tiempo ciertos cambios de los que no éramos, en absoluto, conscientes. Durante el cautiverio se relaja la presión selectiva ya que pasamos a controlar las nuevas condiciones ambientales. Por ejemplo, los animales no tienen que volver a buscar comida, no tienen que evitar a los depredadores o reproducirse sólo estacionalmente. Así, algunos rasgos relacionados con la presión selectiva fueron desapareciendo porque ya no eran necesarios, dando lugar a ciertos cambios genéticos y morfológicos, tales como el tamaño, el color del pelaje o plumaje o sus hábitos alimenticios o reproductivos.

En un segundo estadio de la domesticación, los seres humanos se volvieron más activos en el proceso selectivo, eliminando aquellos animales que no eran capaces de reproducirse en cautiverio. También se prefirió a los ejemplares jóvenes que fuesen capaces de alimentarse por sí solos de manera más precoz, en lugar de seguir alimentándose gracias a sus madres. En ese momento se comenzó a tener conciencia de que éramos capaces de seleccionar y mantener algunos animales que manifestaban ciertos rasgos interesantes, como, por ejemplo, ser capaces de poner más huevos o producir mayor cantidad de leche durante períodos que iban más allá del lapso normal de lactancia. Para entonces ya se habían producido algunos cambios en sus rasgos: algunos no intencionalmente buscados, como el aumentó del número de ejemplares de color blanco entre las poblaciones domesticas (un rasgo poco interesante si se aplica un mecanismo de selección natural, salvo en muy excepcionales ocasiones como aquellos animales que viven sobre la superficie polar); o la disminución del tamaño de la cabeza y el cerebro hasta el punto de haber perdido capacidad sensitiva con respecto a sus antepasados evolutivos. También se produjeron otros cambios, en este caso intencionalmente buscados, como por ejemplo con respecto al tamaño de las especies: los uros (especie de la que desciende el ganado bovino) eran el doble de grandes que nuestras reses actuales, siendo la nueva especie domesticada mucho más fácil de manejar. Los pollos y los pavos, en cambio, aumentaron de tamaño, para poder producir una mayor cantidad de carne para consumo.

Sin embargo, la presión ejercida a través de varias generaciones de animales sometidos a la selección artificial para transformar sus funciones puede dar lugar a efectos no deseados que no sólo afectan a la salud y el bienestar del animal, sino también a la posibilidad de transmisión de los alelos deseados a sucesivas generaciones. Someter a las especies domesticadas a una presión selectiva excesiva orientada a mejorar la eficiencia de un cierto rasgo funcional puede conducir a efectos no deseados y difícilmente predecibles. Este es un riesgo que no suele tenerse presente cuando nos referimos a la biotecnología y que se puede considerar plenamente derivado de ella.

No hay comentarios: