1 dic. 2008

EL OTRO ES EL ENEMIGO


ESTO ES PARTE DE UN INTERESANTE TRABAJO DE MIREYA LOZADA

Toda sociedad “crea un conjunto ordenado de representaciones, un imaginario a través del cual se reproduce y que, en particular, designa al grupo para sí mismo, distribuye las identidades y los roles, expresa las necesidades colectivas y los fines a realizar” (Colombo, 1993, 99).

La vida social y con ella sus conflictos se articulan a estos sistemas simbólicos. Si bien estos imaginarios sociales pueden favorecer la creación de consensos intra o intergrupos, también pueden generar disensos, usos diferenciales en el discurso de grupos opuestos y rivalidades que contribuyen a la expresión de distintas formas de violencia real y simbólica.

La emergencia, utilización y explotación política de parte de los sectores en conflicto, de valores, creencias, símbolos y mitos del imaginario social ha sido una constante a lo largo del conflicto. El discurso público tanto de actores políticos de gobierno y oposición, como de sus seguidores, reivindican y resignifican una serie de representaciones e imaginarios sociales de sí y el otro, de referentes simbólicos militaristas, religiosos y revolucionarios que movilizan un juego de identificaciones y oposiciones, de pasiones y deseos, de encuentro y desencuentro a nivel intra e intergrupal. La emergencia de estos imaginarios latentes en un momento histórico como el presente se expresan en una multiplicidad de espacios sociales, públicos y privados, reales y virtuales, corporales y territoriales, y a través de discursos verbales e icónicos de gran fuerza simbólica.

Representación de sí y el otro

Durante el conflicto se han expresado e incrementado los estereotipos, las descalificaciones, la discriminación y la exclusión del Otro a través de referencias a la condición de clase, etnia, raza, sexo u otras características individuales, grupales o partidistas. Términos como: hordas, chusma, turbas, monos, indios, escuálidos, círculos infernales, escuacas, sifrinos, oligarcas, opusgay, cúpulas podridas, talibanes, golpistas, afligidos, ignorantes, mercenarios, etc., dan cuenta del nivel de violencia verbal, física y simbólica pero también de expresiones racistas, sexistas, clasistas que se han hecho visibles en algunos sectores de la población venezolana durante este período.

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1 comentario:

Aulo dijo...

Vengo a saludarle, después de haber estado ausente por un tiempo de la blogosfera, bueno, pues eso, estaré atento a sus posteos.
un saludo

PD: por cierto, como tenía bastante abandonado el Aulo´s Soup, he reintroducido algunas cosas.