26 nov. 2007

Zubiri y sociedad

En cierto modo, cabe decir que una concepción de la sociedad como la posibilitada por la filosofía de Zubiri puede llevar hasta sus últimas consecuencias el programa funcionalista. La idea de la sociedad como un sistema de habitudes permite aplicar la idea de sistema no sólo a la división del trabajo social, sino también a los universos simbólicos. Y esta aplicación no consiste simplemente en decir que los símbolos forman sistema. Esto es verdad, pero no es suficientemente radical. Porque aquí no hemos salido de la idea de que todos los actores sociales comparten el mismo sistema de símbolos. En realidad, los miembros de una sociedad pueden referirse a universos simbólicos muy distintos, pero que forman un único sistema, porque son parte del único sistema de habitudes sociales en que la sociedad consiste. Por esto mismo, la filosofía de la sociedad de Zubiri pierde radicalidad cuando, ante la carencia nada casual de la idea de un único universo simbólico, se introducen elementos como el "proyecto", la "cultura" o la "conciencia colectiva", que serían compartidos por todos los miembros de la sociedad. Los sentidos mentados pueden ser radicalmente heterogéneos y, sin embargo, pertenecen a un mismo sistema de habitudes. En este sentido, la apelación de Habermas al mundo de la vida como alternativa al sistema puede servir no sólo para criticar al sistema, sino también para ocultar vínculos sociales reales y efectivos.
Ahora bien, si la filosofía de Zubiri puede servir para radicalizar el programa funcionalista, esto no significa que se pueda situar su filosofía social en esta corriente de pensamiento. La diferencia principal estriba en el carácter físico que, para Zubiri, tiene el sistema social. Los sistemas sociales no son, como piensa el funcionalismo actual, sistemas de sentido ni recursos heurísticos para analizar la realidad social. Son sistemas de habitudes físicas que tienen una referencia esencial al trato humano con las cosas. Por eso, la idea de sistema de Zubiri es capaz de integrar enfoques más "materialistas" de la realidad social, si por materialismo se entiende la inclusión en la teoría social de la relación efectiva de los hombres con las cosas. Esto acerca a Zubiri a planteamientos como el de la teoría de los sistemas mundiales. Sin embargo, de nuevo aquí no se necesita la introducción de ninguna dualidad entre el sistema y la sociedad, ni tampoco una reducción de los vínculos sociales a vínculos laborales. La sociedad no es otra cosa que el sistema de habitudes sociales. Justamente por eso, la sociedad no es necesariamente un término correlativo al Estado. Por eso mismo también, hay vínculos sociales no sólo donde rige la división social del trabajo, sino también donde hay exclusión de la misma. La sociedad, que se constituye en el trato con las cosas y en la lucha por ellas, incluye pero supera los límites de toda división del trabajo social.

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