21 sept. 2007

Lo sublime: La socialidad en el espacio territorial actual

Desde un tiempo a esta parte, diversos estudios han venido demostrando que el territorio como sociedad organizada y con identidad propia, está siendo revalorizado bajo la globalización; la cual paradojalmente, por una parte universaliza y por otra produce espacios de solidaridad más aferrados a la ciudad y al barrio. Es posible que el espacio sea el terreno de las fuerzas económicas y políticas; pero es esencialmente, la creación de inversiones microscópicas o “invisibles” que constituyen la red más sublime del continuom de la vida cotidiana. Esto queda en manifiesto en el análisis de Maffesoli en torno la correspondencia física y social[1]. En este apartado, dicho autor señala que tomar en cuenta la correspondencia nos remite a la valo­ración del espacio que posee sus propios valores, señalando “ahora que el linealismo histórico se ha vuelto sospechoso, volvemos a pensar que acaso el espacio es el lugar para una verdadera reinversión social. No hace mucho, cuanto se refería a lo espacial era señal de una perspectiva anacrónica, es decir, reaccionaria”[2].

Así, esta relación entre la socialidad y el espacio territorial existe aún de manera clandestina sobre todo en los barrios populares, mediante una apropiación del espacio no muchas veces resaltada de manera positiva. De esta forma, “los sociólogos coinciden en reconocer la frecuen­cia de los valores rurales, con una especie de vuelta a la naturaleza comunitaria correspondiente a un terruño cuya carga imaginaria no hemos agotado. En este sentido, la corres­pondencia es pertinente para nuestra disciplina; nos hace pasar de un registro a otro con acentuaciones diferentes, y así permite for­mar un cuadro muy completo de este conjunto social que tenemos que describir”.

Efectivamente, todo lo que se refiere a los a los diferentes rituales urbanos (trayectos, mercados, cafe­tines, etc.), así como los espacios secundarios “que creamos dentro del límite de la ciudad y de los suburbios y, por qué no, la multi­plicación de lo que llamamos jardines obreros también constitu­yen una manera de corresponder a un ambiente cósmico, no im­porta de qué dimensión sea”[3]. En resumidas cuentas, se puede decir que la socialidad, tiene una relación directa con la adap­tación a determinado territorio, desde lo cual, el barrio puede ser designado esencialmente como uno de los espacios más sublimes de la socialidad.



[1] Maffesoli, Michel, El conocimiento ordinario. Compendio de sociología, Fondo de Cultura económica, México, 1993.

[2] Ibidem

[3] Ibidem

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