13 sept. 2007

Castoriadis y la ciencia

"La posición de la que intentaré esbozar aquí lo esencial es la de que la simple existencia del proceso de conocer dice algo sobre lo que es y también sobre quien conocer, esto es, también sobre otro aspercto del ser. Resulta paradójico oír decir a menudo: no conocemos nada del ser, todo lo que conocemos sólo incumbe al sujeto cognoscente, como si se pudiera excluír a este sujeto cognoscente del ser. Y esto ha de comprenderse de la manera menos superficial posible. Que haya ciencia (independientemente del contenido concreto, particular, de las aserciones científicas), significa que se dice algo del mundo. Y que esa ciencia tenga una historia, en el sentido fuerte del término, significa que existen propiedades particularmente fuertes de ese mundo. Y estas dos afirmaciones se transponen en el sujeto de la ciencia: a través de la historia de la ciencia se manifiesta un sujeto capaz de conocer de cierto modo ese mundo y de alterar ese conocimiento del mundo al alterarse el sujeto mismo. Los dos aspectos -el objetivo y el subjetivo- son absolutamente indisociable" (Castoriadis, C. (1994): Los dominios del hombre: Las encrucijadas del laberinto, Gedisa, Barcelona, p. 221).
Vemos que en este trabajo Castoriadis aboga por una hermenéutica analógica del conocer humano. Por ello, y si se desea, pueden ser consultados los diversos trabajos existentes de Mauricio Beuchot (http://ensayistas.org/filosofos/mexico/beuchot/).

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