10 jul. 2007

Policontexturalidad


Policontexturalidad
Prof. Dr. José Rodríguez de Rivera: CEPADE / IDOE Univ. de Alcalá de Henares




(contextura no es contexto)
El concepto tiene sus orígenes en la concepción de Alfred Schütz sobre “multiple realities”[1] – en que reelaboró ideas de W. James -y en Gotthard Günther[2]. Por otra parte se pueden percibir una serie de elementos conceptuales comunes con la idea de los “paradigmas” elaborada por Thomas Kuhn.

Es la posibilidad simultánea formal y fáctica de distintas observaciones. Eso implica libertad, al menos de la propia observación y ante otras observaciones.

La policontexturalidad implica la renuncia a la presuposición de una unidad para todas las observaciones, es decir, la posibilidad de una última fundamentación de toda observación.

La policontexturalidad significa condición de posibilidad de observar-construir una pluralidad de "mundos" (ver) – o designa también la "multicentricidad" - en lugar de un mundo único – como concepto que describe la irreductibilidad de las distintas observaciones (desde distintos centros o puntos de observación) a una central o superior.

En referencia al campo observado de los problemas sociales o económicos, la Policontexturalidad designa una cualidad del sistema observador, la de que sus observaciones se realizan en referencia a distintos códigos binarios para establecer la diferencia básica (indicado/negado).

De acuerdo a esta característica, la misma observación del sistema social sobre sí mismo, es decir, la autocomprensión de la sociedad no puede realizarse en referencia a un único código (por ejemplo: bueno/malo – moralmente), sino precisa del recurso a distintos códigos binarios desde los que se elaboran distintos “programas” (métodos y teorías).

Esta característica es la que realmente permite la observación de lo “nuevo” históricamente[3]. Si lo es no podrá ser reducible a esquemas o códigos binarios anteriores. Por ejemplo, la nueva percepción del problema de la mujer ha exigido establecer el código binario de varón/mujer (introduciendo, por “reentry”, una diferencia interna en el campo diferenciado antes hombre/naturaleza irracional).

La misma Lógica debe elaborarse también en policontexturalidad, donde un contexto funciona como punto desde el que se efectúa la “rejection” de otras distinciones. Por ejemplo, el código – del marco de observación política – “gobierno/oposición” ha servido para dejar el código “verdad-falsedad” empleado en la filosofía (en este caso la observación reflexiva sobre la Polis o Civitas elaborada evidentemente a un nivel muy teórico o teológico incluso) y disponer de una base de partida desde la que elaborar pensamiento práctico político, que si bien no niega la construido en el pensar-observar filosófico-teórico si puede prescindir – al menos de momento – de los problemas referidos a la observación “teórica” y concentrarse en aspectos relevantes prácticamente.

La tesis epistemológica sobre la Policontexturalidad afirma así que toda observación, descripción o diálogo (argumentativo etc.) sólo será posible en referencia a una previa selección del contexto o del horizonte en que junto a algo directamente observado se con-notan otros aspectos, se co-observa un como halo del centro iluminado.

La Hermenéutica y el Constructivismo Radical afirman lo mismo aunque en distintos marcos conceptuales. Foucault pensaba lo mismo, pero añadía el más que discutible supuesto de que tal elección de contexto se realizaba como ejercicio de poder – como si la elección del contexto-poder, ella misma, pudiera ser concebida y manejada a-contextualmente.

Por lo demás, la tesis epistemológica de la Policontexturalidad responde a la experiencia, basada al nivel de “Lebenswelt” (mundo de la vida), de que la realidad mundana es tan compleja que su observación exige el recurso a una multiplicidad de enfoques, distinciones, códigos de diferenciación y marcos de referencias asociativas muy diversos. Contra el “monismo” metodológico presupuesto en algunos representantes del moderno Positivismo Lógico, esta tesis afirma la irreductibilidad de las distintas construcciones sobre lo real.

Una consecuencia de esta tesis epistemológica es la de que una Ciencia Social (sobre ámbitos más o menos amplios de lo social) no puede pretender poseer una posición superior, algo así como la de un super-panópticum (para emplear el concepto de Bentham) desde el que el vigilante superior pudiera observar a los demás campos de saber o a los otros sistemas (ellos mismos están siendo construidos por seres humanos) de conocimiento por así decirlo desde fuera, y desde arriba (como el entomólogo que mira con su microscopio la actividad de algunos microorganismos) y así pudiera describir la realidad objetiva tal como es ella misma, independientemente de los contextos de observación y de los códigos binarios empleados en dichas observaciones.

Pero la policontexturalidad tiene otra consecuencia: no es posible llegar a una observación valorativa desde un nivel distinto meta-policontextural.

Ni siquiera para quien cree y posee una teoría en la que se afirmara que el Ser Supremo estaría esencialmente libre de la policontexturalidad, sería posible afirmar que el ser finito, a una distancia insalvable del Infinito, podría “participar” de tales privilegios. Ya sea en la modalidad tomista de la básica afirmación sobre la “Analogía del Ser”, ya sea en la modalidad de la antigua teología patrística griega de la “Theologia Negativa” – que en Occidente prácticamente sólo penetró a través de la Mística -, en ambas versiones se afirma la imposibilidad radical, lo contrario sería reducir lo divino a la precariedad de su criatura, que si es finita nunca tendrá la “requisite variety” (para utilizar el concepto de Ashby) que permitiera de alguna aprehender, es decir, aprisionar en conceptos, lo inconceptualizable por definición.

En esta línea debería avanzar la llamada “theologia fundamentalis” cuando estudia temas como el de la “Infalibilidad” – que Küng no llegó a cuestionar en referencia a ninguna categoría epistemológica. Esa Infabilidad sería una “competencia” de un sistema social organizado, el de la Iglesia. La cuestión realmente secundaria es ahí decidir si está repartida por todo el Corpus Christianum, se concentra en el Papado, o es compatida por Papa y Concilio, lo importante sería decidir si un sistema social creado puede realmente compartir perspectivas trans-contexturales – y esta contexturalidad es no sólo espacial, cultural, sino también histórica.
(sigue en Construcción)


[1] Schütz, A. (19--): On Multiple Realities; en: Schütz, A. (1962): Collected Papers, vol I, La Haya, pp. 207-259. Así como:
Schütz, A.: Symbol, Reality and Society; en: Schütz, A. (1962): Collected Papers, vol I, La Haya, pp. 287-356.

[2] Günther, G.: Life as Poly-Contexturality; en: Günther, G. (1979): Beiträge zur Grundlegung einer operationsfähigen Dialektik, vol. II. Hamburg, pp. 283-306.

[3] Günther, G.: Die historische Kategorie des Neuen; en: Günther, G. (1979): Beiträge zur Grundlegung einer operationsfähigen Dialektik, vol. III. Hamburg, pp.183-210.

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