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Operaciones autopoiéticas fundamentales

Las operaciones autopoiéticas fundamentales se corresponden con los tres sistemas principales, los sistemas vivos, los sistemas psíquicos y los sistemas sociales, y serían la vida, la conciencia y la comunicación. En el caso de los sistemas sociales, que es el que nos interesa, no existe ninguna comunicación fuera de la comunicación de la sociedad, afirma Luhmann.
"Este sistema es el único que utiliza este tipo de operación, y en este medida es real y necesariamente cerrado, lo cual, por otro lado, no es válido para los otros sistemas sociales. Estos tienen que definir su manera específica de operación y determinar su identidad a través de la reflexión, para poder regular cuáles son las unidades internas de sentido que posibilitan la autorreproducción del sistema, por lo tanto, cuáles son las unidades de sentido que hay que reproducir siempre de nuevo" (Luhmann, 1984, 64 / 56).

Esto es parte de un artículo publicado por JUAN LUIS PINTOS.

Cyborg y (bio)tecnología

El sistema tecnocientífico se ha convertido en uno de los subsistemas con mayor peso dentro del gran sistema social. De hecho, actualmente es imposible pensar al ser humano sin tener presente la interpenetración de la tecnociencia con la antropología. De ahí que Donna J. Haraway (1991) haya afirmado que no hay una diferenciación ontológica fundamental en nuestro conocimiento formal entre las máquinas y los organismos o, si se prefiere, entre lo técnico y lo orgánico. Para esta autora el cyborg es un concepto con gran relevancia antropológica y social que nos permite entender nuestra realidad actual. En este punto coincidimos plenamente con Haraway, así como con otros pensadores actuales (Aguilar García 2008; García Manso 2006; García Selgas 1999; Moya 2007), algunos de los cuales afirman lo siguiente:

“El cyborg sería la figura nuclear de nuestro espacio-tiempo, aquella en la que se entrelazan y hacen más visibles las normas principales de interpenetración, valoración y localización […] al menos en lo referente al agente social. En este sentido, el cyborg sería la figura que anuda los principales argumentos o temas de nuestras narrativas de identidad y permite materializar, encarnar o ver los acontecimientos, las tensiones y las condiciones que hoy perfilan a los posibles agentes sociales” (García Selgas 1999: 185).

Una vez más, vamos a dejar abierto este camino de investigación dado el reducido espacio del que disponemos para este trabajo. No obstante, es conveniente advertir que el concepto de cyborg tiene gran relevancia epistémica en lo referente a la biotecnología puesto que permite conjugar los nuevos procesos de interpenetración entre la sociedad, la persona y la tecnociencia. De hecho, los avances (bio)tecnológicos que se están desarrollando actualmente permiten pensar en una nueva configuración antropológica del ser humano cercana a un cyborg. Los implantes en las distintas partes del cuerpo (dientes, marcapasos, pechos, pelo, etc.), los distintos tipos de cirugía, los actuales mecanismos de fecundación e incluso los procesos de producción alimentaria (profundamente industrializada), recuerdan una realidad cercana al mundo cyborg de los filmes de ciencia-ficción.
Este relato de nuestra realidad social no está vinculado con la misma percepción social. El concepto de cyborg nos permite entender y explicar la nueva situación en la que nos encontramos. Ello no quiere decir que la sociedad tenga que concebir que la situación se produzca del mismo modo. Por esta razón, tal y como hemos dicho, vamos a dejar a un lado este concepto y nos vamos a centrar en cómo la sociedad percibe los avances que se van produciendo dentro del campo de las (bio)tecnologías y el discurso empleado para ello.

Hermenéutica de la encrucijada


En su historia la hermenéutica se ha movido entre el univocismo y el equivocismo, de modo que puede hablarse de una hermenéutica unívoca, cuya pretensión es lograr una interpretación clara y distinta del texto, y una hermenéutica equívoca, que se abandona a una interpretación puramente subjetiva. Entre ambas existe la posibilidad de una hermenéutica analógica, una hermenéutica para nuestro tiempo, fundamentada en un concepto de razón que renuncia a la inteligencia concebida como abstracción y apuesta decididamente por una razón afectiva cuyas bases se encuentran en la tradición retórica.

El milenio huérfano.


Si todo está tan mal ¿por qué es tan difícil construir una teoría crítica? Las sociedades del siglo XXI se intuyen a sí mismas al borde de un precipicio, pero ignoran cómo han llegado hasta allí, no encuentran el rastro del pasado y el futuro no ofrece mucha más luz. Detrás de la imposibilidad de teorizar la transformación social está una razón moderna agotada, un Estado nacional superado y un capitalismo asilvestrado. La política ha sucumbido a la economía, y ésta ha transformado a la ciencia en su principal mercancía. ¿Es posible cuestionar un mundo en el que el progreso insiste en su imparable avance modernizador?

Existe en la práctica una globalización contrahegemónica que necesita ser teorizada para poder salir de su juego de ensayo y error. A través de algunos recursos teóricos de gran originalidad, el autor ofrece en estas páginas luces para atravesar el largo túnel: la sociología de las ausencias (encargada de mirar los silencios del pasado), la sociología de las emergencias (con la misión de detectar las capacidades emancipadoras de aquellas protestas que alzan su voz) y la teoría de la traducción (con el mandato de obligar a discutir entre las diferentes apuestas y propuestas de transformación a la búsqueda de lo que les es común), unidas en el reconocimiento de los otros que termine con el epistemicidio (el asesinato de otras formas de conocimiento) que el eurocentrismo arrogante ha sembrado.

Tecnociencia policontextural


"En la actualidad, el pensamiento positivista sigue teniendo un predicamento muy elevado entre investigadores de todos los ámbitos del saber. Dicha concepción sostiene que la ciencia experimental sería el resultado de una evolución epistémica que parte de una fase previa, donde el conocimiento fundamental era mítico o religioso. La ciencia factual sería, entonces, el ápice de la evolución gnoseológica y su método científico el apoyo infalible y riguroso. Esta postura ha originado que aquellos sistemas sociales con mayor desarrollo de dicha ciencia se erigiesen como los poseedores de la Razón y de la Verdad, sita en las disciplinas factuales y en su método. De esta manera, se fueron poniendo los pilares del pensamiento abisal.

El pensamiento abisal del que habló Boaventura de Sousa Santos en el VIII Congreso Luso-Afro-Brasileiro de Ciencias Sociais, nos muestra la situación actual, y pasada, de la cosmovisión generada por el positivismo occidental. En ella, las regiones del Norte serían las “poseedoras” del único conocimiento “veraz”, mientras que las del Sur estarían sumidas en la ignorancia más aplastante. Esta cosmovisión tiene como momento histórico paradigmático al racionalismo y como una de las bases fundamentales la definición boeciana de la persona como “sustancia individual de naturaleza racional”. La concepción de la persona como fundamentalmente racional tiene como consecuencia problemática la exclusión de otras posibilidades de conocimiento. Además, la afirmación cartesiana “pienso luego existo” es solitaria y orgullosa, que favorece así personas y sociedades solitarias y arrogantes. Por lo tanto, este tipo de concepción cognoscitiva descarta lo imaginario, lo sentiente y lo irreal, centrándose en lo racional o lo positivo".

Esto es el comienzo de una reciente contribución de Juan R. Coca en la revista Ludus Vitalis, sobre la tecnociencia policontextural. Se puede descargar el texto completo aquí.

Ciencia, política y sociedad



La ciencia y la tecnología son uno de los grandes factores que mayor influencia están teniendo en el desarrollo social actual. De hecho, las denominaciones de tipo sociedad de la información, del riesgo o de la comunicación, toman cuerpo debido al desarrollo y a la implementación del sistema tecnocientífico. Por esta razón, la Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas acaba de publicar un monográfico que lleva por título "Política, ciencia y sociedad" en el que se muestran distintos enfoques sobre la gobernanza de dicho sistema. En él han participado, entre otros, Jesús Valero, Andoni Alonso, Ana Cuevas, Jose Antonio López Cerezo, Juan Luis Pintos, Mario Albornoz, César Ullastres, Rosa María Villamañán, Violeta Hernández, etc.

Como viene siendo habitual, podrás tener acceso a los textos pinchando aquí.